Amarte entre mi paz ausente

© Santiago López. Imagen de cabecera de © Nicolás Rocha.

Amada mía,

Te escribo ahora, mientras esperas mi regreso, cada vez te siento más lejos y me he estado preguntando si es un sueño. Espero no sea la última vez que leas cuánto te quiero.

Aunque me vaya, aunque deje de velar en las noches tus sueños y aunque deje de estar en carne y hueso, intenta recordarme como si estuviese vivo. Mujer, por favor evita pensar que he muerto, que no quiero verme hundido en aquel vaso de agua que llamamos olvido.

¿Aún no me encuentras?

Aquí estoy, ven a buscarme, búscanos a todos nosotros. Sé con certeza que quedarás perpleja cuando veas a los demás caer por el río o cuando te topes con una bolsa negra y me encuentres dentro.

Mujer, desearía que no pasaras por esto. No quiero ser uno más en la lista donde apuntan nombres y dejan en la penumbra los casos. La mayoría nos ha disuelto en vasos de agua o nos ha empujado a un espacio temporal perdido para evitar el tormento, pero tú no lo hagas.

Me despojaron los sueños, el amor y la vida, pero nunca pudieron arrebatarme la esperanza. Tengo esperanza en cada familiar que busca y no se rinde, en el pueblo que no se cruza de brazos, en el joven que no es sumiso ante un gobierno tirano. Mujer, tengo esperanza en la caída de este elitismo que debería estar muerto.

Tengo esperanza en ti, sobre todo en ti.

Tuyo siempre.

Kelly Sánchez Caro

Autora

Soy un intento de periodista que aún no considero fallido. Me gusta apreciar la belleza de las mariposas, capturar fotografías mal tomadas y de vez en cuando reseñar piezas cinematográficas al son de un bolero. Mi número de la suerte es el 7 aunque nunca me de suerte.